Sinopsis

Una actriz en escena (que representa a Consuelo, la mujer de Saint-Exupéry) está dibujando un Principito, como si fuera algo habitual.

De una manera misteriosa aparece un aviador (intuimos que puede ser el mismo Saint- Exupéry), que todavía lleva su uniforme militar, una imagen sin tiempo, que da un aire mágico al momento.

 

Los dos se encuentran, o reencuentran,  y de una manera natural comienzan a contar a los niños una historia que se mueve entre realidad y sueño, la historia de un niño muy especial, el Principito.

 

La mejor forma que encuentran para dar fuerza al cuento es por medio de dibujos (los dibujos originales del autor) que llenan la escena mostrando todos los personajes del libro.

 

A medida que la historia se desarrolla aprendemos a conocer el Principito y su mundo, y vemos también nacer una gran amistad entre él y el aviador-narrador. Los niños se verán involucrados en un viaje iniciático para aprender a ver las cosas, como el mismo Principito, de una manera más sencilla y más auténtica.

Ficha artística

 

Dirección y dramaturgia: Claudio Hochman

Intérpretes: Sara Sáez (Elia Estrada) y Fabrizio Azara

Música original: Marco Valentino

Diseño luces: Pedro Yagüe

Dirección técnica: Juan Simón Abellán

Escenografía y dibujos: Fabrizio Azara

Vestuario: Lola Díaz

Producción: Sara Sáez

Fotógrafo: Antonio Luis

Puesta en escena: contar una historia con papel

 

 

La escenografía del espectáculo, sobria y relativamente sencilla, tiene el aire de un taller o un estudio. Son pocos elementos de madera entre los cuales se mueven los dos actores que interpretan de una forma no explicita (dejándolo a la libre interpretación de cada uno), Consuelo, la mujer de Antoine de Saint-Exupéry y el mismo Saint-Exupéry, reconocible por un inequívoco traje de piloto.

Los dos actores dejan claro desde el primer momento que el verdadero protagonista del espectáculo es el mismo cuento; poniéndose al servicio de la historia e intentando  que la misma llegue a los niños lo más claramente posible, haciendo de filtro y altavoz a las numerosas emociones que es capaz de producir.

Contribuyen a esta tarea las famosas ilustraciones del autor que están muy presentes en el espectáculo. El mismo Principito viene representado a través de un dibujo plano o, mejor dicho, de muchos dibujos que aparecen para matizar y subrayar cada momento del cuento.

El escenario se va llenando de Principitos y más papeles con dibujos de otros personajes del libro, dando en algún momento la sensación de un gran cuentacuentos.

El papel se convierte en el material del espectáculo. Papeles para dibujar, para jugar y para hacer marionetas, como en el caso de la escena del Principito y el zorro (en esta escena los dos personajes son marionetas planas de papel que se mueven en un fondo también dibujado).

La elección escenográfica de papel responde a la exigencia de mostrar a los niños una manera sencilla de contar una historia. El papel ofrece grandes posibilidades de juego y está al alcance de todos. Así el espectáculo se puede ver también como un taller visual, una ocasión más de aprendizaje a través del teatro.

 

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